martes, 16 de mayo de 2023

PANDEMIA COVID-19. Rodamientos traseros.

Llegó la pandemia de Covid-19, y no podré aportar más de lo que se ha dicho y escrito de esos días oscuras, de incertidumbre y miedo. Ahora en la distancia escribo esto ya relajado, y os cuento cómo aproveché para cambiar los rodamientos de los bujes traseros de mi Land Rover Santana 109 de 1972.

Con el coche ya terminado y todo paralizado era un fastidio no poder salir, pero no estábamos en eso, la pandemia nos hizo pensar en otras cosas.

Tras las severas restricciones, y aprovechando las ocasiones y condiciones en que se podía salir, me acercaba a la cochera y aprovechaba el tiempo para cambiar los rodamientos traseros, si no hubiera sido por la pandemia, no sé si lo hubiera hecho, bueno, lo habría hecho, pero seguro que más tarde, puesto que el sustituir los bujes suponía tener el coche parado, pero como iba a estar parado de todas maneras...

Así las cosas vamos a empezar, y lo primero es elevar el coche para poder retirar las ruedas traseras, obviamente, tenía todas las piezas en mi haber, perdidas con anterioridad a la hora de acometer la restauración, y es que esta operación era algo que tenía previsto hacer. Preparado gato hidráulico y las probetas de hormigón para soportar el coche en el aire.

Aflojamos las tuercas con el coche apoyado en el suelo...

Levantamos el coche con el gato, ponemos los soportes debajo, y lo bajamos, ya podemos quitar las ruedas..
La del otro lado...

Quitamos los tambores sacando los tornillos que los sujetan al buje, es posible que si están muy apretados necesitemos un destorgolpe...

Una vez retiradas las tuercas y arandelas, podemos sacar el buje, aquí ya retirado el del lado derecho, al fondo se puede ver el palier de este lado...

...y aquí tenemos el buje retirado ya del lado izquierdo, lo que se ve los los ejes huecos sobre los que apoyarán los rodamientos, por el hueco entra el palier.

En estas cajitas viene el juego completo para sustituir los rodamientos del buje, incluye los dos rodamientos con sus pistas, un retén de goma, un retén de fieltro, una arandela de bloqueo, una junta y un par de sobres con grasa consistente para los rodamientos.

Todo preparado y listo para cambiar.

Lo primero es sacar el retén de goma y los rodamientos con sus respectivas pistas...

 ...se aprecia ligeramente que los rodamientos no son cilíndricos, sino troncocónicos, se montan con las inclinaciones enfrentadas para compensar los empujes que tendrá el buje y mantenerlo en su sitio,

...aunque aparentemente no presenten desperfectos graves, más de cuarenta años de funcionamiento han hecho algún desgaste, no es ningún disparate su sustitución, y si se hace correctamente, puede durar otros cuarenta, además de conocer perfectamente el estado en que se encuentran las distintas partes  que vamos revisando.

Para colocar los rodamientos podemos favorecer la operación jugando con la dilatación y contracción de los materiales, calentando el buje y enfriando los rodamientos, la diferencia de tamaño es muy pequeña, pero facilitará el montaje, si no se recurre a esta técnica costará algo más, pero con paciencia se podrá realizar igualmente.

Podemos utilizar la pista vieja como sufridera para golpear la nueva y llevarla a su posición, los golpes deben ser moderados, aunque suficientes para ir introduciendo la pista poco a poco y tienen que repartirse por toda la superficie, para conseguir que se vaya colocando gradualmente y de forma uniforme.
Debemos tener en cuenta que cada uno de los rodamientos es de tamaño ligeramente diferente.

Cuando la pista está en su sitio el sonido del golpe cambia completamente, repasaremos para asegurarnos que está correctamente en el alojamiento y pasaremos a colocar la del otro lado.

Tenemos los rodamientos en su sitio y aprovechamos también para limpiar los bujes y darles una pasada de pintura negra...

...ahora que vamos a montar podemos quitar el enmascaramiento para evitar que la pintura ensuciara los rodamientos recién puestos.

Ahora sí, rodamientos colocados y engrasados, retén en su sitio y buje pintado, podemos proceder a su montaje... 
...lo presentamos el el eje y lo llevamos hacia atrás hasta que haga tope, si lo vamos llevando con un mazo de nilon, el cambio de sonido nos indicará que ha llegado a su posición como anteriormente.

Se coloca una arandela para separar el rodamiento de la tuerca de apriete.

El giro de la arandela queda impedido por la pestaña que la mantiene fija con una ranura del eje.

Roscamos la primera tuerca con la mano hasta que llegue a la arandela.

Y ponemos ahora la arandela que bloqueará las dos tuercas que fijarán el buje en su posición, en la fotografía se aprecia la vieja, con la pestaña que impedirá en giro de la arandela al ir encajada en la ranura del eje antes mencionas, el giro de las tuercas se impedirá doblando las alas sobre los flancos de las tuercas, pero antes hay que ver cuánto se han de apretar esas tuercas...

Colocamos la arandela nueva, y ya podemos ver que vamos a utilizar un reloj comparador para apretar las tuercas del buje correctamente.

Y colocamos la segunda tuerca. En los montajes de otras partes del coche nos indican la fuerza con la que debemos apretar esta o aquella tuerca o conjunto de tuercas, para el buje no se indica ese dato, y es que en lo que debemos fijarnos es en el juego lateral que tenga el buje.

Como comentamos anteriormente, los rodamientos son troncocónicos, y el apretar más o menos la tuerca en el eje, provocará que el buje se pueda desplazar más o menos lateralmente, este desplazamiento o juego viene indicado en el manual de taller, así que ahora toca ir probando, apretando más o menos la tuerca e ir comprobando el desplazamiento lateral tirando y empujando del buje en distintas posiciones comprobando también que no tiene cabeceos o alabeos en el giro, con este juego, también se controla la tensión que soportarán los rodamientos.

Una vez el juego esté dentro de la tolerancia indicada apretaremos las tuercas y volveremos a comprobar, por si el apriete ha cambiado el juego, es una operación bastante entretenida.

Cuando todo esté correcto procederemos a doblar las alas de la arandela de bloqueo para impedir el giro de las tuerca y que todo quede como debe.

Ahora solo queda fijar los palieres a los bujes, lamentablemente no hice fotos de la operación, la pieza en cuestión se introduce en el palier con su junta para encararla con las seis roscas que lo fijarán al buje, y esa pieza se fija al palier con una tuerca almenada que se bloquea con un pasador. Un capuchón metálico cubrirá el conjunto protegiéndolo de la suciedad. En una entrega próxima volveré a repasar esto puesto que instalaré los liberadores de las ruedas delanteras y explicaré esto de nuevo.

Hasta entonces.


 

¡Nieve!

 Hola de nuevo.

Hace frío y está nevando, ¿qué cosa mejor que hacer que salir a dar un paseo en Land Rover?

Pues vámonos, salimos por algunos de los caminos que salen de la ciudad y podemos admirar el paisaje blanco que deja la nevada.


La estampa del coche es este fondo es muy bonita, a pesar de los inconvenientes que puede presentar la nieve cuando aparece, la plasticidad y belleza que nos trae resultan innegables.

Un becerro mira extrañado el coche como preguntándose quién sale a pasear en un día así...

Seguimos, hasta otra.

Instalación de los laterales y el techo.



Saludos de nuevo.
El coche sin la capota es espectacular, pero seguiremos arreglando piezas para poder completarlo. Es una ventaja el concepto del coche y cómo fue diseñado, algo sencillo y completamente desmontable. Todas las partes están unidas con tornillos como si de un juguete de construcción se tratara. Así que vamos con el techo:
Los laterales de la caja trasera son enmascarados para no pintar los cristales, previamente se han limpiado y quitado el poco óxido que tenían en los refuerzos interiores, recordemos que la mayor parte de la carrocería del coche está fabricada en aluminio.

En la "cabina de pintura" (ya ha salido en entradas anteriores de este blog o los relacionados), las piezas son colgadas y sometidas a la pintura, original de Land Rover, denominada Limestone, el mismo color con el que se pintaron las llantas y una de las características de estos coches, en los que la carrocería iba pintada de un color y el techo y las llantas en limestone haciendo un contraste muy típico ya de los primero Land Rover.
El techo del coche es la versión "safari", compuesta por dos chapas de aluminio dejando una cámara de aire entre las dos para hacer de aislante, tanto del frío como del calor, en la periferia, las chapas se unen mediante tornillos y se mantiene la distancia entre ellas por medio de unos separadores plásticos que están completamente degradados.

La tornillería se revisa y se limpia como se aprecia en la fotografía previa y los separadores se fabrican de nuevo con una barra de metacrilato, iguales a los originales, como se puede ver en esta fotografía.

El techo ha sido suspendido en la cabina de pintura y se le ha aplicado el color, tras todas las operaciones previas necesarias, ahora se procederá a instalar los separadores y tornillería revisada anteriormente y referida en las fotografías previas.


Los laterales se instalan sin dificultad, incluso no son demasiado pesados, se presentan sobre la caja posterior y se unen mediante tornillos y tuercas.

El techo se coloca sobre los laterales, y aunque es un trabajo algo incómodo. por la posición y lo grande de la pieza, no requiere dificultad y dos personas lo pueden hacer sin mayor problema, la unión, igual que antes es con tornillos y tuercas.

Ahora procedemos a quitar los papeles y cinta de carrocero de las ventanas, pudiendo descubrir la nueva e impresionante apariencia que tiene el coche.

Le falta aún la ventana de la puerta trasera y las ventanas de la puertas delanteras, pero es espectacular, un Land Rover de los de toda la vida.

Los paseos por la ciudad siguen siendo una maravilla...

Nos vemos.

lunes, 15 de mayo de 2023

Empezamos a disfrutar. Land Rover Santana 109 Cabrio.


Saludos a todos.
De nuevo me decido a publicar algo, y aunque hace ya tiempo de lo que voy a contar, quiero ir dejando todo por escrito, o, si no todo, algunas de las cosas más llamativas.
Cuando pude circular con el coche, no dudé en sacarlo, tras mucho tiempo desmontando, reparando o sustituyendo piezas para volver a montar, es lo más satisfactorio que uno puede hacer, a la vez que un motivo de orgullo, pensar que has podido terminar lo que una vez te propusiste y que funciona. El momento que estoy refiriendo ahora, aún era anterior a completar el coche, pero quizá fue uno de los más llamativos. Y es que poder circular con el coche sin capota, es un auténtico placer, siendo, todo hay que decirlo el centro de atención.

Con muy poco, este coche te da mucho, ahora que tanto se habla de minimalismo, se puede decir que se lleva al extremo en este caso, aunque cuando fue diseñado no era una cuestión de moda, sino de practicidad y economía.

La estampa del Land Rover abierto, sin el parabrisas, evoca aventura y libertad, se mire por donde se mire, es lo que les pasa a los vehículos como este, convertidos en iconos, cuya visión evoca una serie de sensaciones aparejadas tras haber sido protagonistas de películas, documentales y haber formado parte del paisaje de muchos pueblos durante tantos años.

Es, sencillamente, impresionante.

Cualquier tarde, salir a tomar el aire en mi Land Rover, era algo que me llenaba de placer, y aún lo sigue haciendo, como veréis en las entradas posteriores.
Hasta entonces.